Es inevitable pensar en caso de una ausencia ¿quién podría cuidar a tus hijos? y asegurarte que haya los medios económicos para que nada les falte hasta que estén listos para volar solos.

Como en la mayoría de los hogares, el sustento depende del trabajo de los padres, y de forma cada vez más  creciente, de uno solo de ellos como en el caso de las madres solteras.

Una manera de tener esa tranquilidad es a través de un seguro de vida. A la hora de adquirir uno hay varios aspectos a tener en cuenta que afectarán tu elegibilidad y lo más importante, el costo.

La edad: Entre más joven estés, más económico será el pago mensual de tu póliza. La razón es que tu expectativa de vida es mucho mayor y representas menos riesgo para la aseguradora.

Salud: Independientemente de la edad, tu estado de salud será el que determine tu elegibilidad y el costo mensual de tu póliza. Por ejemplo, una mujer de 25 años no tendría ningún problema para adquirir un seguro de vida a bajo costo, pero si esa misma mujer padece de afecciones cardiacas, será casi imposible que pueda adquirirla o será muy costosa por el alto riesgo que representa.

El monto: Entre más alto sea el valor a desembolsar por parte de la aseguradora en caso de muerte, mayor será el costo mensual de la póliza basado en los dos factores anteriores.

Duración: Hay aseguradoras que consideran que así tengas una buena salud y seas joven al momento de tomar el seguro de vida, con el transcurrir de los años las cosas pueden cambiar y por ello limitan el tiempo de duración. Exámenes de salud rutinarios son una práctica muy común en esta industria.

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El adquirir un seguro de vida es una sabia decisión si estas en capacidad de hacerlo.